Tantas veces me preguntan...
 
* Las respuestas de esta sección fueron seleccionadas de entre las preguntas recibidas en el buzón de correo de Quino.
 
 

Tantas veces me preguntan...

¿Qué hacía yo antes de dibujar Mafalda...?

Tantas veces me preguntan qué hacía yo antes de dibujar Mafalda. Yo dibujaba, dibujé siempre y siempre quise ser dibujante. Creo que la decisión la tomé a los tres años cuando me quedé una noche al cuidado de mi tío Joaquín (mis padres habían ido al cine) quien se puso a dibujar para entretenerme, y me di cuenta todo lo que podía salir de un lápiz. Yo quería ser dibujante de historietas, cuando debía comenzar la escuela mi mamá tuvo que convencerme: debía ir a la escuela porque para poder escribir los textos de las historietas que hiciera cuando fuese grande tenía que aprender a escribir y eso me lo enseñarían en la escuela.

Mi madre me dejaba dibujar directamente sobre la madera de una mesa a condición de que luego la lavara con agua y jabón. También recuerdo que una vez, tendría 10 años, un tío lejano me preguntó qué iba a hacer yo de grande y le contesté: "Dibujante de historieta". Ante mi respuesta, que debió parecerle ridícula, me dijo: "Sí, y te vamos a ver con una bata de seda y un vaso de whisky en la mano". Desde ese día lo odié tanto que nunca olvidé ni le perdoné que se burlara de mí.

Por mi obsesión de ser dibujante...

Por mi obsesión de ser dibujante vine a Buenos Aires por segunda vez. Vivía en un cuarto de pensión con 4 tipos y todo era muy difícil. Mi hermano mayor, que vivía en Mendoza, me mandaba plata para ayudarme hasta que empezaron a publicarme dibujos. Fui cambiando de pensión hasta que terminé en una casa de familia donde ocupaba una pieza para mí solo. Publiqué en muchas revistas y llegué a trabajar en 6 publicaciones semanales a la vez, quedándome sin dormir una noche a la semana, no me acostaba, estaba 48 horas en pie, de lo contrario no podía cumplir con las entregas que son siempre una obsesión hasta el día de hoy. Recuerdo que en "Rico Tipo" el último día de entrega era el viernes, hasta que descubrí que la podía hacer el lunes. El domingo a la noche no me acostaba.

Después de 10 años de hacer humor mudo y con texto empecé a hacer Mafalda...

Después de 10 años de hacer humor mudo y con texto empecé a hacer Mafalda que fue traducida a muchas idiomas pero no siempre con éxito, no ha sido publicada en Estados Unidos y los ingleses siempre la han considerado "demasiado latinoamericana". Hay una idea muy restringida del mundo cuando me dicen que tengo fama mundial: no se conoce en Africa, en los países del Este de Europa, ni en el Sudeste Asiático, no se conoce en Australia (hubo un intento).

No me identifico totalmente con ninguno de mis personajes...

No me identifico totalmente con ninguno de mis personajes aunque cada uno de ellos tiene rasgos de mi manera de ser y de pensar y de la época. El personaje central es una nena porque en ese momento el Movimiento de Liberación Femenina tenía una lucha muy activa. A Mafalda no le gusta la sopa: esa sopa representa el autoritarismo que debemos soportar, así como Libertad es muy chiquita porque cuando hay autoritarismo la libertad también lo es.

Dejé de hacer Mafalda...

Dejé de hacer Mafalda después de otros 10 años porque me di cuenta que me costaba mucho esfuerzo no repetirme, sufría con cada entrega. Cuando uno tapa el último cuadrito de una historieta y ya sabe cual va a ser el final es porque la cosa no va. Y por respeto los lectores y a mis personajes y por mi manera de sentir el trabajo decidí no hacerla más y seguir con el humor que nunca dejé de hacer.

 

Cuando me preguntan si reniego de Mafalda...

Cuando me preguntan si reniego de Mafalda, contesto que no puedo renegar de ella, es una parte de mi historia personal y la versión de que dibujé una tira en la que Mafalda muere la lanzó un diario latinoamericano, nada más.

 

La volví a dibujar...

La volví a dibujar para algunos amigos, para pedidos específicos de campañas de salud o de bien público, porque me interesaba el tema, pero nunca acepté ni acepto dibujarla para campañas de publicidad, tampoco acepto ninguna adaptación, sea al teatro, al cine y etc. La única concesión fueron los dibujos animados, porque siguen siendo dibujos.

No me molesta que me pregunten porque no sigo haciendo Mafalda...

No me molesta que me pregunten por qué no sigo haciendo Mafalda, trato de hacer comprender con planteos adecuados a la edad de quien lo pregunta lo que uno puede sentir cuando hace un trabajo que se convierte en rutina.

 

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